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Tras el rechazo del pedido de interpelación a la ministra María Teresa Barán se generó una controversia con el registro de votos, ya que digitalmente solo se consignaron 40 votos y, a último momento, el diputado cartista (con 4 pedidos de desafuero pendientes), Esteban Samaniego llegó para supuestamente votar a viva voz.
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El problema fue que opositores alegaron que dicho voto de forma verbal se dio fuera del tiempo de votación y, por ende, se debió declarar sin quorum la sesión. Sin embargo, el presidente interino de la Cámara, diputado colorado oficialista Carlos Arrechea, sostuvo que todo se realizó conforme a derecho.
La discusión escaló a tal nivel que diputados liberales abandonaron la sesión y, finalmente, la dejaron sin quorum con 11 puntos del orden del día pendientes de tratamiento.
La disputa se vio motivada por una mala práctica común de varios diputados, que ni siquiera están atentos a la sesión (incluso a veces en la sala aledaña) y, al momento de la votación, simplemente levantan la mano en vez de utilizar la pantalla de marcación digital.
La rabonería de los diputados incluso se intenta cubrir con otras estrategias, como fue la utilizada hoy al inicio de la sesión. Siendo las 9:30, es decir, concluida la media hora de tolerancia tenían apenas 37 diputados presentes y debió declararse sin quorum la sesión.
Sin embargo, se aprovechó la entrega del premio Emiliano R. Fernández al artista cordillerano Ricardo Núñez Benítez para ganar tiempo y permitir que los legisladores vayan llegando y recién cerca de las 10:00 se tuvo el quorum mínimo.
Pese a la irresponsabilidad, la Cámara no castiga a sus miembros raboneros.