Desidia estatal en Santiago

El año 2025 podría denominarse como negativo para los patrimonios jesuíticos del distrito de Santiago, Misiones, a raíz del peligroso deterioro de las últimas riquezas y restos edilicios de la época jesuítica asentada en esta ciudad, correspondientes al período comprendido entre 1669 y 1768.

Por la ausencia del Gobierno Nacional y de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), pobladores y amantes de la cultura observan con impotencia el deterioro de la denominada “Casa de Indios”, construida entre los años 1700 y 1750, así como de los restos de las ruinas de adobe del antiguo templo de Santiago Apóstol, que desaparece con cada lluvia, al no contar protección.

Lugareños manifiestan con impotencia que solo un milagro podría salvar esas ruinas, que prácticamente son las únicas de su tipo en toda la región que fue jesuítica; las demás que subsisten son de piedra.

Los responsables, como la SNC, gobernaciones, municipalidades e instituciones educativas, deberían saber que la rica historia del Paraguay no se conoce únicamente a través de libros, sino también a través de las paredes de sus patrimonios, como las que cuenta hasta el momento Santiago. Son esas paredes las que desde hace tiempo están gritando auxilio y reciben indiferencia de parte del Gobierno Nacional y de las instituciones, que solo tienen acciones en palabras, pero que no se llevan a la práctica.

Es imposible aceptar que, en la actualidad, una estructura que sobrevivió tres siglos esté sucumbiendo por la falta de un presupuesto que, en comparación con otros gastos superfluos del Estado, es una cifra irrisoria.

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La declaración de emergencia patrimonial por las autoridades locales parece haber caído en saco roto en la capital. Mientras los técnicos de la SNC realizan “visitas de evaluación”, las lluvias siguen lavando el adobe y ensanchando las grietas que pronto solo serán un recuerdo en medio de escombros.

Por la falta de acciones del Estado, no solo se estará perdiendo un ladrillo, sino “La Casa de Indios”, testimonio físico de la organización social de las reducciones; también es una identidad nacional. Si se desaparece este patrimonio dejará de contar con un atractivo turístico que deja su dinero en hoteles, locales gastronómicos, supermercados, entre otros.

La protección del patrimonio está garantizada por la Ley N.º 5621/16, que obliga al Estado a su conservación. De no existir acciones urgentes de parte del Gobierno Nacional y la SNC, serán recordados por lo que dejaron caer y no por lo que construyeron. El patrimonio de Santiago es de todos los paraguayos, y verlo desaparecer bajo la lluvia es una derrota moral que no se puede admitir.

miguel.rodriguez@abc.com.py