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La hilacha quedó en evidencia con la intervención de figuras gubernamentales brasileñas y la de organizaciones “no gubernamentales” (ongs) paraguayas que repitieron el pretexto para dar sustento a la restricción.
Más adelante en el mes sucedió el incidente de Tarzán y Chita del presidente de CONMEBOL, Alejandro Domínguez, que le obligó a presentar una disculpa que define el ataque a la libertad de expresión: Una “autoridad” autodesignada y anónima pero que opera vía ongs define lo que se puede decir y lo que no se puede decir y si para esa “autoridad” está mal hablar de Tarzán y Chita, pues Tarzán y Chita están ahora proscriptos, anatemizados.
Y finalmente mi chanza referida a la deliciosa victoria de la selección argentina en la última fecha del combo de marzo de las Eliminatorias del Mundial 2026, que motivó un efluvio notablemente grande de bots y trolls pidiendo mi cancelación, con el apoyo militante y combatiente de periodistas que habitualmente toman posiciones afines a las de las ongs.
La conclusión es simple y no tengo que agregar nada: Otros, la mencionada “autoridad”, deciden lo que se puede decir y lo que no se puede, aboliendo de un golpazo los beneficios que el Artículo 26 de nuestra Constitución busca garantizar a cada paraguayo.
Por eso los periodistas en cuestión expresan taxativa y abiertamente en sus recurrentes comunicados, que ellos son, en realidad, agentes de la censura y que no están de acuerdo con el orden constitucional paraguayo en materia de libre expresión, sino con la dictadura autodenominada “Unión Europea” de la que son invitados frecuentes.
Que el racismo es una mera excusa, un ruin pretexto, lo prueba el hecho de que no pudieron, ni los oficiales brasileños ni los periodistas paraguayos que les secundan, fueron incapaces de “subsumir” cualquiera de las cosas esgrimidas como “racismo” con la definición técnica de racismo. Ni lo podrán hacer y les desafío aquí a que lo hagan en público, si pueden.
Por todo eso me gustó muchísimo la valiente declaración que, sin temor a los fascistas, hizo en el Cardinal Deportivo por la 730 AM Ángel Romero, jugador del Corinthians que dijo “Brasil es el país con más racismo. Yo vivo a diario eso, discriminaciones y preconceptos. Yo tengo orgullo de donde vengo, si me dicen indio yo me siento halagado porque soy de raza guaraní… Yo creo que tienen que arreglar primero las cosas internamente, ellos se preocupan más por lo que pasa afuera, pero aquí (en Brasil) son muy racistas..."
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