13 de enero de 2026
En política, las palabras suelen ser herramientas de construcción, pero en ocasiones se convierten en armas de una desconexión alarmante. Las recientes declaraciones del presidente de la República, Santiago Peña, sobre la “economía del bolsillo” de las familias paraguayas, no solo resultan desatinadas; representan una afrenta a la realidad de miles de hogares que hoy luchan por no hundirse en la precariedad.
Las internas coloradas se enfrentarán a grandes desafíos en la capital de Itapúa, donde han perdido en las últimas dos elecciones, siendo una de las ciudades más importantes del interior del país. Con la presentación de una candidatura, se afianza un discurso implícito de los propios candidatos de alejarse de la grieta partidaria, que evoca la idea que los movimientos nacionales, en especial Honor Colorado, pueden estar restando electores en las contiendas locales.
La improvisación estatal en el Alto Paraguay en obras públicas y sociales sobresale a cada momento, y el costo que deben pagar los pobladores es altísimo, pues al final son estas familias, sobre todo las más humildes, las que cargan con esta verdadera cruz de abandono y sufrimiento diario.