¿Qué les espera a los productores para esta campaña?
En realidad, el pronóstico abarca desde este mes de agosto hasta octubre donde se presenta un clima neutral; y considerando las precipitaciones correspondientes a agosto, asociado a las últimas semanas, principalmente en zonas productivas, donde tuvimos lluvias importantes que van a permitir que las siembras tempranas, asociadas a siembra directa y nulo movimiento de suelo, favorecerán para que los productores puedan arrancar su periodo de siembra con buen panorama, siempre respetando los ciclos de los cultivos. Por tanto, si se mantiene esta “neutralidad”, hay una suerte de garantía de buen año.
Hay algunos modelos climáticos, que están hablando de la presencia de un evento “Niña”. ¿Qué nos puede decir?
Hay que entender que los pronósticos climáticos hablan de septiembre con lluvias normales, las cuales en las zonas productivas se estarían iniciando después de la segunda quincena (agosto será húmedo y, como no hay alta evaporación, presentará condiciones propicias). Por tanto, se estima un buen inicio de siembra, y esto seguirá de manera regular con una primavera templada.
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Pero, por otro lado, existe una probabilidad de que entre los meses de noviembre-diciembre se podría generar una migración de “neutralidad” y que aparezca un evento “Niña” (menos lluvias) o “Niño” (exceso de lluvias), pero solo con el correr de los meses se podrá confirmar.
¿El verano 2026 podría ser más duro de lo previsto?
Es difícil pronosticar ya lo que podría pasar en verano de 2026, pero sí podemos hablar de tendencias, y sin duda, como es normal por la época, habrá aumentos de temperatura. Por ejemplo, si hay un evento niña, las temperaturas no serán muy altas. El año antepasado estábamos con influencia de niño, y las temperaturas fueron muy altas; incluso ya en el mes de setiembre se sintió el calor por adelantado, lo cual en ese momento había atrasado la siembra en muchas partes del país por falta de humedad.
El departamento de San Pedro es uno de los que está sufriendo desde hace cuatro años a causa de las pocas lluvias. ¿Cómo será esta campaña?
En realidad, todos los departamentos tienen sus peculiaridades. Con relación al Sur, Sureste o Centro de la región Oriental, las precipitaciones son más normales, pero en el caso de los departamentos de San Pedro y Concepción, están más influenciados por el efecto Chaco, y casi normalmente llueve menos. Por ejemplo, si en Itapúa llueven 300 milímetros, en zona San Pedro llueve 200 milímetros. Por tanto, la recomendación siempre será apostar a la cobertura de suelo, a la siembra directa.
Si todo va bien, ¿las perspectivas climáticas favorecerán al agro y se podría tener una etapa de recuperación económica?
Hay que entender que la producción agropecuaria es un negocio de riesgo, y se juega mucho con elementos biológicos. No se puede hacer un análisis lineal con las condiciones climáticas, se puede manejar el suelo, la genética de las semillas, pero no el clima, y solo a partir de ahí se toman las mejores decisiones.
¿Se cuenta con datos estadísticos para hacer comparaciones entre años?
Tenemos información de base que es de la Dirección de Meteorología, asociada a los equipos que tenemos en campo, en donde tenemos la posibilidad de tener información de primera mano, y además está el SISSA (Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de América) y la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), que cuenta con balances hídricos diarios, monitoreando el suelo y viendo los comportamientos de cultivos de acuerdo al momento de las plantas, que se actualiza cada 24 horas. Por tanto, hay equipos para lograr previsiones con un alto porcentaje de acierto.