La ruta principal, que era el paso natural de peatones y vehículos, quedó inhabilitada debido a las obras del viaducto que forman parte de la ampliación de la ruta PY02. Sin embargo, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no contempló la habilitación de un camino provisorio seguro para la gente y dejó a cientos de familias sin poder cruzar.
“Todos los días tengo que pasar con mis hijos por este lugar para llevarlos a la escuela. No hay iluminación, el olor es insoportable, hay alimañas y además tememos ser asaltados”, expresó Agustina Franco, pobladora de la zona, evidenciando la vulnerabilidad en que se encuentran los vecinos.
Los pobladores cuestionan que una obra millonaria, que promete modernidad y desarrollo, se ejecute con tanta improvisación y sin la más mínima consideración hacia la seguridad de la ciudadanía.
El contraste es evidente: mientras se invierten sumas multimillonarias en cemento y estructuras viales, la gente común debe arriesgar su integridad cruzando por un canal sucio, oscuro y peligroso.
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Derechos básicos
El reclamo no se trata solo de comodidad, sino de dignidad y de derechos básicos. El MOPC tenía la obligación de prever un paso alternativo antes de bloquear el camino principal, pero no lo hizo.
Ahora, madres con niños pequeños, adultos mayores y trabajadores se exponen diariamente a caídas, enfermedades y hasta a la inseguridad de ser asaltados en un lugar sin ningún tipo de resguardo.
“Es como si no existiéramos para las autoridades”, señaló Gustavo Martínez, uno de los vecinos, quien además lamenta que las quejas que se hacen sean ignoradas.
El malestar crece, y la situación refleja una vez más cómo las grandes obras públicas en Paraguay suelen ejecutarse a espaldas de la gente, sin planificación social ni sentido común. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve un viaducto moderno si, en el proceso de su construcción, la ciudadanía queda abandonada y expuesta al peligro?

Obra culminaría recién en febrero del 2026
En la compañía Costa Pucú de Caacupé, la construcción del paso superior en el Km 59,1 de la ruta PY02 avanza a un ritmo desesperantemente lento y genera creciente malestar ciudadano.
La obra - valuada en G. 12.290 millones - apenas registra un avance del 22,28% a pesar de haberse iniciado hace varios meses. Según el cronograma actualizado, recién estaría concluida en febrero de 2026, lo que significa al menos dos años más de espera para los pobladores, quienes diariamente deben ingeniarse para sortear caminos clausurados, desvíos mal señalizados y peligros constantes en su traslado hacia el centro de la ciudad.
Rocío Calmejane, coordinadora del MOPC, confirmó que la construcción del paso superior recién culminará en febrero del 2026. Argumentó que los constantes cambios climáticos registrados en la zona han provocado retrasos significativos, lo que ha complicado la ejecución de los diferentes frentes de trabajo. Aun así, reconoció que el cronograma inicial quedó completamente desfasado.
La vocera aseguró que, pese a las dificultades, se mantiene las labores de manera sostenida.
Sin embargo, la ciudadanía siente que el tiempo se agota y que las respuestas oficiales no alcanzan a justificar la realidad: una obra millonaria que avanza a paso de tortuga, mientras los pobladores cargan con las consecuencias.
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