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Desde hace casi siete meses, un grupo de campesinos “sin tierras” se encuentran manifestándose frente a la sede del Indert en Asunción. Viven bajo carpas y dependen de las donaciones y la colaboración de gremios campesinos para “sobrevivir”.
Trífido Ayala, uno de los voceros, manifestó que no reciben respuestas por parte del Gobierno. “Hace casi tres meses están con las puertas cerradas, se cierran a nosotros. Mientras no solucionan nuestro pedido no nos vamos a ir. El presidente del Indert dice que nos van a dejar pasar hambre para que nos vayamos, pero no nos vamos a ir, tenemos mucho apoyo”, aseguró.
Niños se separaron de sus padres para ir a clases
Contó que alrededor de 100 niños recientemente abandonaron las carpas para volver a los asentamientos e ir a la escuela.
Sin embargo, destacó que las familias están separándose porque los padres permanecen exigiendo la regularización de tierras prometidas por resolución.
El vocero señaló que están recibiendo el almuerzo escolar, pero que para ellos eso no es suficiente, pues es solo una comida y luego vuelven a sus casas. “Nosotros, como campesinos productores, queremos un pedazo de tierra para producir”, enfatizó.
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Indicó que el Indert prometió 772 hectáreas en total, pero apenas otorgaron un bajo porcentaje a esas comunidades que hoy se movilizan. Señaló que la institución alega que el predio está ocupado, pero ellos son testigos de que no es así y las tierras están “intactas”.