Por qué importa la obesidad en gatos
- Reduce expectativa y calidad de vida.
- Aumenta el riesgo de diabetes mellitus, enfermedad articular degenerativa, lipidosis hepática, trastornos urinarios y problemas respiratorios en braquicéfalos.
- Se asocia con menor tolerancia al calor y peores desenlaces anestésicos. Organizaciones como la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) y la Association for Pet Obesity Prevention (APOP) señalan que más de la mitad de los gatos de compañía presenta sobrepeso u obesidad.
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Factores que agravan el riesgo

- Esterilización/castración: disminuye el gasto energético de mantenimiento y aumenta el apetito; sin ajuste de ración, el peso sube.
- Vida puertas adentro con baja estimulación ambiental.
- Alimentación ad libitum con croquetas energéticamente densas.
- Edad intermedia: la actividad cae y el apetito se mantiene.
- Premios calóricos y “picoteo” humano.
- Comorbilidades como hipotiroidismo clínico son raras en gatos; el foco suele estar en el balance energía/actividad.
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Cómo detectar el exceso de peso

- Escala de Condición Corporal 1–9: un objetivo saludable suele ser 4–5/9. Con 6/9 ya hay costillas difíciles de palpar sin presión; 7–9/9 indica depósitos grasos evidentes en abdomen y base de la cola.
- Vista superior: debería notarse una “cintura” detrás de las costillas.
- Perfil lateral: el abdomen tendría que elevarse suavemente, no colgar.
- Medición regular: pesá al gato siempre en la misma balanza y registrá tendencias, no solo valores puntuales.
Razas con mayor predisposición

- British Shorthair: estudios poblacionales veterinarios lo ubican entre los de mayor probabilidad de sobrepeso frente a mestizos de pelo corto.
- Exotic Shorthair y Persa: braquicéfalos, suelen tener menor tolerancia al ejercicio y tendencia a la inactividad.
- Ragdoll: temperamento dócil y bajo impulso de juego, lo que facilita el balance energético positivo.
- Scottish Fold: estructura compacta y menor gasto energético en reposo descritos en reportes clínicos.
- American Shorthair: frecuente en registros con puntuaciones de condición corporal elevadas.
- Domestic/European Shorthair (mestizos de pelo corto): por prevalencia poblacional, aparecen con alta tasa de exceso de peso en auditorías de clínicas, aunque no sean una “raza” formal.
- Maine Coon y Norwegian Forest: el gran tamaño puede enmascarar grasa en el lomo y abdomen; no son “obesos por naturaleza”, pero se subestiman las raciones por su contextura.
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Qué podés hacer desde hoy
- Ajuste de raciones: calculá la porción diaria objetivo según peso ideal y divídila en varias tomas. Evitá el plato siempre lleno.
- Dieta con mayor proteína y menor densidad calórica, bajo guía veterinaria.
- Enriquecimiento ambiental: comederos lúdicos, rascadores, estantes y sesiones de juego breves pero frecuentes (cañas, pelotas, circuitos).
- Control de premios: que no superen el 10% de las calorías diarias. Preferí snacks específicos bajos en calorías o porciones mínimas de alimento balanceado.
- Rituales, no castigos: cambiá rutinas gradualmente para evitar estrés y “mendicidad” persistente.
- Seguimiento: apuntá un descenso de 0,5–2% del peso corporal por semana en planes de adelgazamiento; pérdidas más rápidas elevan el riesgo de lipidosis hepática. Si el gato no baja, revisá cálculo calórico y adherencia.