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En la noche del miércoles, la ciudad de Encarnación vivió el derrumbe de un edificio en construcción en el barrio San Roque de Encarnación. En el lugar perdieron la vida una mujer de 55 años y su nieta adolescente de 15 años, quienes se encontraban en el interior de la obra al momento del colapso.
En medio del dolor y la incertidumbre, una perra llamada Maya se convirtió en la protagonista silenciosa, al colaborar en la ubicación de los cuerpos entre los escombros.
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Matías Chaparro, adiestrador de perros, contó que fue contactado por vecinos de la zona que pedían ayuda para encontrar a las personas atrapadas.
Aunque Maya no está específicamente entrenada para búsquedas en estructuras colapsadas, su formación como perro localizador fue clave.
“Me dijeron que podía colaborar, y aunque Maya no está capacitada para este tipo de siniestros, evalué bien la situación. Me facilitaron información útil y prendas de las personas desaparecidas, y eso fue fundamental”, relató Chaparro.
¿Cómo encontró los cuerpos Maya?
Entre los objetos utilizados estaban una media y un zapato de la niña, así como un trapo que pertenecía a la mujer. Con esas referencias, Maya inició su recorrido entre los escombros.
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Chaparro explicó que al principio, la perra no mostró señales de alerta. Sin embargo, al llegar a un punto a unos dos metros de los escombros, Maya reaccionó al percibir un olor. Esa indicación fue suficiente para que los rescatistas concentraran su búsqueda en ese lugar, logrando así ubicar a las víctimas.
“Gracias a su olfato y al vínculo que tenemos, ella pudo detectar el punto exacto. Con esto se pudo evitar la búsqueda de días”, expresó el entrenador.
El valor de los perros entrenados
Chaparro instó a las autoridades a invertir en entrenamiento profesional de perros y en protocolos de actuación que incluyan su intervención.