La responsable de este programa y directora del comercio y la agricultura en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Marion Jansen, dijo en declaraciones a la prensa estar “feliz y orgullosa” por otorgar esta certificación a Barcelona porque confía que abra un camino.
“Barcelona ya tenía una reputación por ser una zona de libre comercio excelente antes de que empezáramos este trabajo”, que se ha prolongado durante unos tres meses, señaló Jansen.
“Esperamos -concluyó- que con este certificado Barcelona sea capaz de ofrecer al resto del mundo esa imagen de forma todavía más fuerte y que eso ayude a las zonas de libre comercio a atraer más inversión y una inversión de calidad que beneficiará a todas las partes”.
El delegado especial del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), Pere Navarro, que participó en la sede de la OCDE en la ceremonia oficial de entrega de la certificación junto a su directora general, Blanca Sorigué, afirmó que están “muy contentos y muy orgullosos”.
"Lo que vamos a hacer es un ejemplo para todas las otras zonas francas de todo el mundo, para que se miren en este espejo y tiendan justamente a defender los procedimientos participativos, democráticos, contra el comercio ilícito", avanzó Navarro.
A su parecer, el primer beneficiario de esta primicia mundial es "la marca Barcelona", que de esta forma se reafirma "como una marca que está relacionada con una actividad económica y con un ejemplo a nivel de gobernanza".
Navarro también se mostró convencido de que "este marchamo de calidad sin duda va a animar a muchas empresas" que "van a querer venir" a la ZFB, por lo que ofrece en términos de ubicación, en términos de notoriedad por la marca Barcelona y también por "las garantías jurídicas, sociales, económicas y de derechos".
A ese respecto, se refirió a su proyecto DFactory, con un edificio de 17.000 metros cuadrados para fomentar el desarrollo de la industria 4.0 a través de “un ecosistema de atracción de talento, tecnología e inversiones en un espacio único”.
Para Navarro, esta certificación refleja su forma de funcionamiento, con un plenario en el que están representados en particular "todos los partidos políticos, el Gobierno del Estado, el Gobierno de la Generalitat, las patronales, los sindicatos" e incluso el Puerto de Barcelona.
Y al ser una zona franca pública, "tenemos el control y el control democrático en el ADN de entrada".
Preguntado sobre si han tenido que probar para la certificación su acción contra negocios o tráficos ilícitos, respondió que "en el polígono industrial de la Zona Franca no hay tráficos irregulares" porque no lo permitirían y si hubiera alguna sospecha acudirían a las fuerzas del orden, que son las competentes.
Jansen hizo hincapié en que "la transparencia es un aspecto importante" en la certificación porque se trata de saber si "la dirección de la zona conoce lo que entra y lo que sale".
En la ZFB, ubicada entre el puerto, el aeropuerto y la ciudad de Barcelona, hay unas 300 empresas que directa e indirectamente representan unos 150.000 empleos.
Jansen avanzó que la OCDE está trabajando con otras dos zonas de libre comercio en Costa Rica para certificarlas, pero no quiso dar los nombres mientras no concluyan los procesos.