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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió destituir al juez que ordenó suspender la expulsión de migrantes bajo una ley de guerra del siglo XVIII, un ataque al poder judicial que le valió una reprimenda inusual de la Corte Suprema.
“Este juez, como muchos de los jueces corruptos ante los que me veo obligado a comparecer, ¡debería ser destituido!”, afirmó el republicano en su plataforma Truth Social.
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Este “lunático de la izquierda radical, alborotador y agitador, tristemente nombrado por (el expresidente demócrata) Barack Hussein Obama, no fue elegido presidente”, subrayó refiriéndose al magistrado federal de Washington James Boasberg.
“Solo hago lo que los votantes querían que hiciera” porque “la lucha contra la inmigración ilegal pudo haber sido la razón número uno” de la victoria electoral de noviembre, escribió usando mayúsculas, como acostumbra a hacer.
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El proceso de destitución de un magistrado corre a cargo del Congreso y en un país muy polarizado políticamente es altamente improbable que vaya a prosperar.
El magistrado ordenó el sábado suspender durante 14 días la expulsión de migrantes en virtud de la ley de enemigos extranjeros de 1798 activada por Trump contra la pandilla venezolana Tren de Aragua. Hasta ahora, solo se usó tres veces: durante la Guerra de 1812, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.
Pedido del magistrado
El juez James Boasberg pidió concretamente que se parara una operación de expulsión a El Salvador de más de 200 migrantes a quienes el gobierno estadounidense acusa de pertenecer al Tren de Aragua y la pandilla M-13, ambos declarados recientemente organizaciones “terroristas” globales por el Departamento de Estado.
La administración siguió adelante con las deportaciones. Alega que los expulsados ya habían partido de Estados Unidos cuando él emitió por escrito la orden que lo prohibía y que el magistrado carece de jurisdicción una vez que los aviones han salido del espacio aéreo estadounidense.
Estos argumentos no convencieron al juez Boasberg, quien pidió al gobierno una respuesta ayer. Como no la obtuvo, alargó el plazo hasta hoy para que contesten a sus preguntas.
No es la primera vez que Donald Trump ataca al poder judicial por llevarle la contraria, pero ahora da un paso más pidiendo directamente la destitución de un juez, lo que le valió una llamada de atención del jefe de la Corte Suprema, John Roberts.
“Desde hace más de dos siglos ha quedado establecido que la destitución no es una respuesta apropiada a un desacuerdo sobre una decisión judicial”, afirmó Roberts en un comunicado.
Tras este inusual pronunciamiento, Trump volvió a la carga en un mensaje posterior.
“Si un presidente no tiene el derecho de expulsar de nuestro país a asesinos y otros criminales porque un juez lunático de izquierda radical quiere asumir el rol de presidente, entonces nuestro país tiene muchos problemas”, escribió el mandatario.