Violencia digital: el nuevo frente de batalla por la igualdad

La violencia digital contra las mujeres y niñas mediante las redes sociales, también conocida como ciberviolencia, puede tener diversas manifestaciones. En esta nota te contamos cómo protegerse y cuáles son los avancen en la legislación de nuestro país.

Violencia digital contra las mujeres.
Violencia digital contra las mujeres.

Cargando...

Dentro del marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, conversamos con Maricarmen Sequera, abogada experta en derechos digitales y tecnología, y también cofundadora de la Asociación de Tecnología, Educación, Desarrollo, Investigación y Comunicación (Tedic), para conocer a fondo sobre la violencia digital a la que toda mujer está expuesta.

Los tipos de violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT) se refieren a todas las violencias que se producen, se amplían y se agravan por el uso de la tecnología hacia otras personas, con el fin de hacer daño y vulnerar los derechos de personas y grupos vulnerables.

“Esta violencia no es un fenómeno nuevo, sino que reproduce las mismas prácticas históricas y estructurales de las personas y grupos conservadores, que no permiten, de una u otra manera, que mujeres, niñas y personas de la diversidad ejerzan su libertad y vivan de manera segura”, especifica.

En países como Paraguay, donde no existe una política pública integral para prevenir y minimizar la VGFT desde los núcleos familiares, escuelas, colegios, espacios de trabajo y públicos, erradicarla resulta muy difícil si no se aborda de manera integral, manifiesta la profesional.

“Actualmente, las propuestas son únicamente punitivas, y al menos desde nuestro enfoque, no es esa la solución que buscamos. La respuesta ante la violencia no puede ser meramente reactiva”, enfatizó.

Inteligencia Artificial

Asegura que, mientras surjan nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial, este flagelo seguirá existiendo, porque siempre habrá quienes la aprovechen para crear deepfakes y suplantar la identidad de una mujer, exponiéndola en actos sexuales.

“Desde Tedic, creemos que es fundamental, por un lado, enfocarnos en nombrar la violencia. Hasta ahora, hemos identificado casi 30 tipos de VGFT para ayudar a las víctimas a entender qué les está pasando”, agregó.

Sentimiento de culpa

En la mayoría de los casos, cuando una persona sufre violencia y no sabe cómo nombrarla, su reacción automática es dejar de usar internet, alejarse de las redes, autocensurarse e incluso culparse, preguntándose: ¿por qué se expuso o por qué hizo tal cosa?

“Se debería reflexionar sobre esto de la misma forma en que lo hacemos con la violencia en las calles. Así como hemos cuestionado la idea de: ‘llevaba pollera corta, por eso la violaron’, debemos entender que la culpa nunca es de la víctima, sino de quien ejerce la violencia. Por eso, el segundo punto clave es analizar el comportamiento de los perpetradores y entender quiénes son”, analizó.

Un ejemplo claro es el caso de Francia con Pelicot, donde se evidenció que los agresores eran personas cercanas a la víctima, como su exesposo. Además, quienes se sumaban a este abuso sexual no eran “monstruos”, sino hombres comunes y corrientes: bomberos, estudiantes, entrenadores de gimnasio, vecinos, empresarios, entre otros.

Si eres testigo de violencia en línea contra la mujer, no te vuelvas cómplice. “No protejas a los agresores: bloquea, reporta y denuncia. Si sigues a perfiles así, dale tu unlike. Señala las actitudes machistas en los chats de amigos. Pon límites.”
Si eres testigo de violencia en línea contra la mujer, no te vuelvas cómplice. No protejas a los agresores: bloquea, reporta y denuncia.

La tecnología no es el origen de la violencia

Para Sequera, resolver la VGFT no es un problema trivial, porque la tecnología no es el origen de la violencia, sino el espacio donde se replica.

Bloquear o censurar contenidos no hará que la violencia desaparezca, solo la trasladará a otros entornos. “Por ejemplo, si hoy cerramos un grupo de Telegram con más de 300 usuarios que comparten fotos y videos de adolescentes paraguayas, esto no se acabará; simplemente buscarán otras plataformas para seguir haciéndolo”.

Tampoco se debe creer que encarcelar a los agresores resolverá el problema. Si así fuera, considerando que casi el 50% de la población paraguaya son hombres y que una gran parte de ellos tienen visiones extremadamente conservadoras y ejercen violencia, prácticamente no quedaría gente en las calles.

Es por eso que solo ampliar el código penal con más delitos que cubran aspectos de la VGFT no es la salida, y tampoco más leyes si no hay una financiación real del Estado en políticas públicas como educación, concientización, incentivos, etc., sostiene.

El Código Penal ofrece un acceso costoso a la justicia

En nuestro país, la norma más cercana al tema es la Ley 5777/16, que “apenas” menciona la VGFT y se limita a regular la difusión no consentida de imágenes íntimas como “violencia telemática”.

“Existen al menos 30 tipos de violencia digital. Para nosotras, el mayor problema aquí es que la falta de una respuesta integral evidencia que no hay un interés real del Estado en protegernos. Hay una desinversión en políticas de inclusión para mujeres y niñas; no se destinan recursos al Ministerio de la Mujer ni a programas transversales dentro de las instituciones del Estado para mitigar esta violencia”, indica.

También dijo que el Código Penal ofrece un acceso costoso a la justicia, ya que la mayoría de las acciones son de carácter privado y la carga recae completamente sobre la víctima.

La Ley 5777/16, por su parte, canaliza el acceso a la justicia a través de los juzgados de paz, que son los de menor rango dentro del Poder Judicial. Es decir, la mitigación de la violencia se deja en manos del eslabón más débil del sistema judicial.

“Además, los juzgados del país no están capacitados en estos temas, lo que lleva a que la VGFT sea minimizada. Esto quedó en evidencia en el caso de Belén Whittingslow, que desde TEDIC, junto con CEJIL, estamos llevando ante la CIDH. Por otro lado, la negligencia en los procesos judiciales y el deficiente tratamiento de la prueba digital agravan aún más la situación, sin mencionar la constante revictimización de las denunciantes”, agregó.

¿Quiénes están expuestas?

Todas las personas: mujeres, niñas, adolescentes y personas de la diversidad están expuestas. No todos los tipos de violencia afectarán de la misma manera; esto dependerá mucho de la interseccionalidad: raza, género, clase, sexualidad y otros.

La interseccionalidad permite comprender mejor las desigualdades y la sobreposición de las opresiones y discriminaciones existentes en la sociedad.

Entonces, la violencia que reciba una mujer campesina o indígena nunca será la misma que la de una mujer blanca urbana. Lo mismo sucede incluso con las mujeres periodistas del interior del país, que reciben más violencia de sus fuentes que las de Asunción.

¿Cómo proteger?

“Aquí el primer paso es entender este viejo fenómeno y trabajar colectivamente en los entornos familiares, escuelas, universidades, en el barrio, en la calle, en los entornos, para no esperar respuestas de un gobierno que no viene y sigue matando a más mujeres, dejando a niños y niñas huérfanos”, especificó.

El feminicidio es la peor violencia, pero empieza casi siempre con otro tipo de violencia, como el acoso en redes, el acceso al celular, la vigilancia de los likes, GPS en los autos y otros, que luego lo escala hasta el punto de “desaparecer” a la víctima.

No dejar de recordarle al Estado que es su responsabilidad protegernos, aunque no haya muchas respuestas. No dejemos de ir a las marchas donde reivindicamos nuestros derechos, los derechos a una vida digna, a la libertad de expresión, a la libertad sexual, a la libre asociación, a la privacidad, al acceso a la justicia, entre otros. Recordemos que ante cualquier problema que exista y crisis económica o política, nos responsabilizarán y pondrán en duda nuestros derechos adquiridos como responsables de sus problemas”, dijo Sequera.

Finalmente, manifiesta que el control de nuestros cuerpos (incluso por reconocimiento facial), someternos y oprimirnos son la norma en países conservadores y fascistas.

“Paraguay es un país libre y democrático, y para protegernos, la respuesta no puede limitarse únicamente al uso de más herramientas tecnológicas, sino que debe basarse en la defensa y garantía de nuestros derechos”, remarcó.

Dónde denunciar hechos de violencia contra la mujer

Si sos víctima o tenés conocimiento de un caso de violencia contra la mujer llamá al 137 “SOS mujer”. Tiene cobertura nacional las 24 horas, todos los días, y es gratuita.

Enlance copiado
Content ...
Cargando...Cargando ...