Se trata de un voto de confianza para Kennedy, que tomó las riendas de la franquicia galáctica después de que Disney adquiriera Lucasfilm por 4.000 millones de dólares en 2012.
Las cuatro películas de la saga que se han lanzado bajo su mandato han recaudado 4.500 millones de dólares en todo el mundo, eso sin contar los millones de dólares que han generado en mercadotecnia y en el mercado digital.
Sin embargo, su presidencia ha estado marcada por la polémica en varias ocasiones, especialmente cuando decidió despedir a Chris Lord y Phil Miller como directores de Han Solo: Una historia de Star Wars, en junio del año pasado.
A Kennedy tampoco le tembló el pulso cuando contrató a Tony Gilroy para rodar el montaje final de Rogue One, y cuando decidió desprenderse de Colin Trevorrow antes de comenzar a grabar Star Wars: Episodio IX, filme que finalmente está en manos de J.J. Abrams.
El relativo fracaso comercial de Han Solo, que recaudó 392 millones de dólares en todo el mundo, arrojó unas pérdidas de entre 50 y 80 millones de dólares para la compañía y obligó a ralentizar el calendario de proyectos relacionados con Star Wars.
La única película de ese universo actualmente en producción es el noveno episodio de Star Wars, que llegará a las salas en diciembre de 2019.
Más adelante, llegarán películas relacionadas con esta franquicia con la firma de David Benioff y D.B. Weiss, creadores de Game of Thrones, así como otra trilogía creada por Rian Johnson, director de la octava entrega de Star Wars.
La compañía no va a perder de vista el mercado televisivo y ha reservado series relacionadas con la saga para la plataforma en streaming que Disney lanzará el próximo año.