19 de marzo de 2026

Posiblemente ya se jugaba ajedrez en Paraguay antes de la Independencia. Este artículo habla de partidas entre el mariscal López y el obispo Palacios, de cenáculos ajedrecísticos en la posguerra de la Triple Alianza, de un comentario en la revista Crónica de 1914 sobre la creación del Club Nacional de Ajedrez, de textos de Rafael Barrett sobre este deporte, de una sección de la revista Juventud dedicada al ajedrez desde Sapucai en 1924, de Juan Silvano Díaz-Pérez, que en 1938 –mucho antes de prologar a Herib Campos Cervera y de ayudar a Julio Correa a compilar sus poemas– se coronó campeón de ajedrez… En suma, de los vínculos entre las letras y el «deporte ciencia» en nuestro país.

El reconocimiento brindado en los festivales de cine a películas y cineastas se interpreta como una evidencia real de la calidad de las primeras y el talento de los segundos. Muy pocos se atreverían a prescindir de esa validación. ¿Se imaginan estrenar en los cines de Europa o de Estados Unidos una película latinoamericana que no haya pasado antes por el proceso de adición de valor de los festivales?



Una investigación seria relacionaría la fortuna de los Barbero con el proceso por el cual, tras la «Guerra Guasu», grandes extensiones de tierra en Paraguay fueron adquiridas a bajo precio por capitalistas extranjeros. Sin embargo, todo lo publicado sobre el tema reitera la misma narrativa de superación personal y filantropía. ¿Por qué? ¿Qué nos dice esto sobre la sociedad paraguaya y su campo académico e intelectual?

¿Qué pasaría si tuviera la suerte y las oportunidades que solo la ficción puede ofrecerme para dar rienda suelta a mis instintos más bajos? Sobre «Psicópata», unipersonal del dramaturgo uruguayo Fernando Schmidt dirigido por Marcela Gilabert y protagonizado por Ariel Galeano, que sube a escena por última vez el miércoles en el espacio La Correíta de Sala La Correa.