La canasta mecánica

LEVITAR – Igual que Ícaro, volar es uno de los sueños humanos. A lo largo de la historia hubo gente que levitaba, que auto elevaba su cuerpo en el espacio, con o sin desplazamiento, sin que mediara ningún objeto de por medio.

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

Involuntariamente, algunos santos y santas experimentaron este fenómeno, ya que su fe no necesitaba de pruebas naturales, San Pedro Alcántara, Santa Teresa de Ávila, San José de Cupertino, Santa Cristina de Lieja y San Juan de la Cruz, entre otros.

La levitación es un acto extraordinario, un hecho sobrenatural, un milagro. También es algo que cualquiera puede observar fácilmente si ocurre. Pero, a diferencia de la incorrupción, esa integridad del cuerpo que no se descompone después de la muerte, los efectos de la levitación no son duraderos, por eso habrá que confiar en los testimonios de testigos presenciales.

Teresa de Ávila deja en claro que ya sea que se levite o no durante un éxtasis, el cuerpo a menudo se ve afectado con intensidad, incluso con violencia, principalmente a través de la privación de los sentidos, la parálisis y la caída en un estado de trance acompañado de secuelas físicas que persisten por un tiempo. Como ocurre con todas las afirmaciones de milagros, la Iglesia ha estado en guardia contra la exageración o la invención. Es fundamental contar con el testimonio directo de la persona que levitó, o de quienes la presenciaron. En cada caso, la Iglesia examina minuciosamente la fiabilidad y las motivaciones de los testigos.

Conocido como el santo volador, a San José de Cupertino, además de la levitación, se le atribuye otro fenómeno místico: la bilocación, capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo. San José de Cupertino es el santo patrono de los pilotos, astronautas y de todos los trabajadores de la aviación.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

En el ámbito profano, también existió esta clase de fenómenos. Daniel Douglas Home (1833-1896) en su libro Revelaciones sobre mi vida sobrenatural (Incidentes de mi vida) comenta sus experiencias facilitadas generalmente por las sombras de la noche: “En general me elevo perpendicularmente, a veces acompañado por la silla o el piano. Cuando alcanzo el techo, mis pies ascienden al nivel de mi cabeza y me encuentro en posición de reposo. Una sola vez mi ascensión se produjo en pleno día. Fue en América y hay cinco señores dispuestos a testimoniarlo. Tracé con un lápiz letras y signos en el cielo raso, que aún son visibles para quien quiera contemplarlos. Nunca experimenté temor, aunque si hubiese caído bruscamente de ciertas alturas a las que llegué, no hubiera podido evitar serias lastimaduras.”

Para la ciencia existen la levitación electrostática, la magnética, la aerodinámica y la óptica.

En el mundo del espectáculo, los magos ilusionistas engañan a los sentidos para que parezca que alguien está levitando. Uno de los espectáculos más notables se considera la levitación de David Copperfield quien volaba por el escenario sin ningún tipo de sujeción aparente. Evidentemente, el volar no es solo para los pájaros.

carlafabri@abc.com.py

Enlace copiado