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Anomia es un concepto desarrollado en sociología y en otras ramas de las ciencias sociales, para estudiar las desviaciones de conducta de la gente en forma individual y de la sociedad como conjunto.
En el campo de la criminología, la teoría de la anomia está ligada al estudio de los delitos y la criminalidad y sirve de punto de partida para hablar de las teorías de la tensión social y la frustración.
La sociedad se encarga de integrar a las personas que la conforman y de ofrecer un sistema de normas, de leyes que regulan el comportamiento. Visto desde esta óptica, un sistema social anómico es aquel que no logra esa integración y tampoco proporciona un orden estable que permita el desarrollo de cada persona y del grupo. Cuando se llega a la quiebra moral, cada persona como también el grupo, carecen de regulación ética y aumenta el número de comportamientos criminales.
Las consecuencias de la anomia van desde la inadaptación a las normas sociales, hasta la trasgresión de las leyes, las conductas antisociales, la proliferación de sicariatos, la delincuencia generalizada, los secuestros, las extorsiones, las masacres carcelarias y la presencia cada vez más constante del crimen organizado, como un vector de la vida misma del país en los últimos tiempos. En pocos años pasamos de ser un país relativamente tranquilo a ostentar altos índices de crimen e inseguridad.
La creciente instalación del crimen organizado en las más altas esferas, le endémica corrupción y la falta de seguridad jurídica, sin lugar a dudas son los principales factores que atacan directamente a la democracia porque deteriora y pervierte todos sus principios. El descreimiento que produce la falta de soluciones a las necesidades y reclamos de la ciudadanía, genera una crisis que puede afectar la legitimidad del gobierno.
El aumento de una descarada corrupción indica la pérdida de los principios que señalaban qué fines son los que se debe alcanzar y qué medios son legítimos para lograrlo. Por otra parte, determinadas situaciones derivan en una desorganización en la que los individuos no pueden alcanzar los fines porque no tienen el modo legítimo de hacerlo. La contradicción entre los objetivos puramente materiales de estatus social que se espera conseguir y los medios institucionalizados para lograrlos, es la que hace que determinada gente desvíe su conducta hacia la criminalidad y esto puede conducir al país a una situación de Estado fallido. En el Estado fallido se cede la disputa sobre el monopolio legítimo de la violencia a la violencia ilegítima del crimen organizado.
carlafabri@abc.com.py