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Más que una elección municipal, los comicios en Estambul fueron una prueba sobre la popularidad de Erdogan y del AKP, en un momento de graves dificultades económicas. “Quien gana Estambul, gana Turquía”, suele decir Erdogan.
Los resultados difundidos por la agencia estatal Anadolu, sobre el 95% de sufragios, daban la victoria al opositor Ekrem Imamoglu con 54% de los votos, contra un 45% del oficialista Binali Yildirim, quien reconoció la derrota.
“Según los resultados mi concurrente Ekrem Imamoglu va adelante. Lo felicito”, dijo Yildirim.
Esta victoria marca “un nuevo comienzo” para Turquía, se congratuló Imamoglu. “No fue un solo grupo o partido, sino el conjunto de Estambul y Turquía los que ganaron estas elecciones”, añadió.
Los habitantes de Estambul regresaron a las urnas tras la anulación de los comicios de marzo, después de que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), la formación islamo-conservadora del presidente Erdogan, presentara recursos por “irregularidades masivas”.
La oposición denunció un “golpe contra las urnas” y consideró los nuevos comicios una “batalla por la democracia”.
Para Erdogan estaba en juego conservar una ciudad con más de 15 millones de habitantes, capital económica y cultural del país, controlada por su bando desde hace 25 años.