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Al cierre de enero, la industria aceitera agregó valor a 126.360 toneladas de oleaginosas, a través del procesamiento o molienda, según el reporte de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro). Este volumen muestra un incremento del 14% frente al registro del mismo periodo del 2024, pero se ubica por debajo de lo que se había conseguido en dos de los últimos tres años en que no se registraron retrasos en la cosecha debido a condiciones climáticas adversas.
Con la industrialización del primer mes del año, se utilizó apenas el 31% de la capacidad disponible en las industrias asociadas al gremio, que implica un aumento de 6 puntos porcentuales en comparación a lo que se había conseguido en el mismo periodo del año pasado.
La Cappro adelantó que si bien es aún muy temprano para dar precisiones sobre cómo se desarrollará el resto de la campaña, los problemas de calidad con los que se ha encontrado toda la cadena de producción agrícola presagian que el ritmo de trabajo (en las industrias) se verá ralentizado.
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“Los problemas de calidad con los que se ha encontrado toda la cadena afectaron a la industria nacional y podrían llevar a ralentizar el ritmo de trabajo para intentar revertir esta condición, limitando todavía más la posibilidad de aprovechar la capacidad instalada que tenemos disponible en nuestro país”, subrayó.
Baja participación de productos industrializados
Del total de US$ 346 millones generados por las exportaciones de los productos de la cadena de valor de la soja en enero, apenas US$ 39,58 millones corresponden a la venta al extranjero de productos con valor agregado (industrializados). Este valor equivale al 11% del total del complejo, 7 puntos porcentuales por debajo del registro para el mismo mes del 2024.
A diferencia de lo que se suele darse a inicios de año, este 2025 prácticamente no hubo salida de productos agroindustriales, ya que las malas condiciones de competitividad llevaron a un paro anticipado en las industrias nacionales a pesar de una producción récord de soja.
Reclaman consolidación de política industrial
Como al inicio de cada año, la Cappro conserva la esperanza de que las condiciones de competitividad de la industria aceitera nacional puedan mejorar y que este pueda ser el año en que se comience a revertir el estancamiento en los volúmenes de procesamiento, patrón que se ha mantenido en los últimos años debido a los constantes cambios en las reglas que enfrenta el sector.
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El gremio hizo hincapié en que este sector es el único que no recibe la devolución de los créditos fiscales del IVA al exportar productos industrializados y que Paraguay es de los pocos lugares del mundo donde esto sucede, por lo que resulta imposible para las industrias nacionales competir en igualdad de condiciones con fábricas del exterior.
“Apostar por el desarrollo de la industria aceitera y a partir de esta cimentar otras industrias como la de biocombustibles, la cría de ganado menor y otros sectores derivados puede abrir nuevas oportunidades y reducir la dependencia de la exportación de granos en estado natural”, añadió.
Remarcó que esta apuesta debe estar apuntalada por una política industrial que permita eliminar los desbalances de competitividad que tiene actualmente la agroindustria nacional con respecto a países que actualmente industrializan la mayor parte de nuestra materia prima agrícola.