Depredadores sencillos, comportamientos complejos
Los gusanos planos, conocidos como planarias, son célebres en la biología por su asombrosa capacidad para regenerarse. Pero lo que más intriga a especialistas en neurociencias y comportamiento animal es su sorprendente destreza para “aprender” a pesar de contar con un sistema nervioso extremadamente sencillo.

A pesar de no poseer un cerebro complejo, muestran estrategias depredadoras sofisticadas, siendo capaces de rastrear presas observando patrones químicos en el entorno.
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Estudios de comportamiento revelan que, frente a obstáculos o cambios en el ambiente, estos animales ajustan activamente sus movimientos para optimizar el ataque y la búsqueda de alimento.
Un artículo publicado en Nature Communications reportó que más del 60% de planarias sometidas a desafíos repetidos presentaron mejoría en las tareas, indicando procesos de aprendizaje y memoria asociativa.
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Memoria molecular y regeneración: el misterio planario
La faceta más desconcertante emerge cuando estas criaturas pierden la cabeza. Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts lograron demostrar que, incluso después de ser decapitadas y regenerar su cabeza, las planarias retenían recuerdos de experiencias previas.

Experimentos clásicos muestran que si una planaria era entrenada para evitar una luz específica asociada a un choque eléctrico, seguía esquivando esa luz tras regenerar completamente la cabeza.
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Este fenómeno apoya la existencia de una “memoria molecular” almacenada en tejidos periféricos y no solo en ganglios cerebrales.
El biólogo Michael Levin, pionero en estos estudios, sostiene que mecanismos epigenéticos, como cambios en patrones de metilación de ADN, podrían ser responsables de esta forma de memoria.
Aunque la base exacta sigue sin dilucidarse, uno de los experimentos más famosos reportó que hasta el 76% de los gusanos regenerados conservó el mismo comportamiento aprendido.
Redefiniendo la inteligencia en organismos simples
El caso de las planarias reaviva el debate sobre qué significa realmente ser “inteligente”.

Tradicionalmente, la inteligencia se asociaba a animales con cerebros grandes o estructuras nerviosas sofisticadas. Sin embargo, el aprendizaje observable y la memoria molecular en gusanos planos desafían esta visión.
Científicos como la neurobióloga Lori Marino plantean que la inteligencia debe entenderse como la capacidad de adaptar comportamientos al contexto, independientemente de la complejidad anatómica.
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Según una revisión en Frontiers in Psychology, ejemplos como el de las planarias impulsan a pensar la inteligencia como un espectro.
El hecho de que puedan modificar su conducta y recordar sin un cerebro tradicional sugiere que la cognición, en alguna medida, puede surgir en formas biológicas sorprendentes.
Las planarias, con su combinación de habilidades depredadoras e insólita memoria regenerativa, se convierten en un recordatorio de que los límites de la inteligencia en la naturaleza todavía están lejos de definirse.