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La circulación termohalina, a menudo denominada la “cinta transportadora oceánica”, es un componente integral del sistema climático de la Tierra.
Este proceso implica el movimiento global del agua del océano impulsado por diferencias en temperatura (termo) y salinidad (halina), influyendo de manera significativa en el clima de nuestro planeta.
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¿Qué es la circulación termohalina?
La circulación termohalina es una vasta circulación oceánica que distribuye calor y salinidad alrededor del globo.
Las variaciones en temperatura y salinidad de las masas de agua afectan su densidad, impulsando el transporte de agua a diversas profundidades y regiones oceánicas.
Este mecanismo es fundamental para regular y equilibrar el clima global.
Mecanismo de funcionamiento de la termohalina
1. Formación en los polos: el proceso comienza en las regiones polares, donde las bajas temperaturas y la formación de hielo marino aumentan la salinidad del agua.
El agua más salada es más densa, lo cual provoca su hundimiento hacia el fondo oceánico, particularmente en el Atlántico Norte.
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2. Flujos profundos: desde el fondo del océano, las corrientes profundas transportan agua fría y densa hacia los océanos Índico y Pacífico, retrocediendo poco a poco a la superficie a medida que va transfiriendo calor y tomando nutrientes.
3. Ascenso y retorno: finalmente, el agua vuelve a ascender a través del océano y es transportada de nuevo hacia el Atlántico Norte, completando un ciclo que puede durar cientos de años.
Influencia en el clima global
La circulación termohalina juega un papel crucial en la distribución del calor a través de los océanos, influenciando patrones climáticos globales.
Por ejemplo, la corriente del Golfo, parte de este sistema, lleva agua cálida al norte de Europa, moderando su clima.
Este proceso también es vital para los ecosistemas marinos. Las corrientes profundas traen nutrientes del fondo oceánico a la superficie, apoyando la biodiversidad marina y la productividad biológica.
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Amenazas y cambios potenciales
El cambio climático plantea un riesgo significativo para la circulación termohalina. El aumento de las temperaturas globales y el deshielo polar podrían alterar significativamente su funcionamiento, reduciendo los contrastes de temperatura y salinidad necesarios.
Estos cambios potenciales podrían resultar en climas más extremos y alteraciones en los patrones de clima global.
La circulación termohalina es un sistema complejo y crucial para el equilibrio climático de nuestro planeta. Comprender su funcionamiento e importancia es esencial para afrontar los desafíos que el cambio climático plantea, dados sus potenciales impactos en la estabilidad ambiental y biológica global.
Protección, investigación y mitigación son claves para asegurar que siga funcionando como el gran regulador climático de la Tierra.