Existe una confusión entre los trabajadores paraguayos respecto a la naturaleza de sus aportes jubilatorios. Muchos creen -razonablemente, pero de forma errónea- que el dinero que mes a mes se descuenta de su salario va a una cuenta personal donde se acumula hasta el momento de su retiro. La realidad jurídica y económica es distinta, y comprenderla resulta fundamental para cualquier debate serio sobre el futuro del sistema previsional.
El debate sobre la reforma de la Caja Fiscal, impulsado por el Ejecutivo y presentado recientemente al Congreso, ha reavivado una controversia de larga data en Paraguay: las jubilaciones parlamentarias, un sistema que muchos califican como ciudadanos de primera y que genera profunda indignación en amplios sectores de la sociedad.
El Presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, cumple hoy 47 años y es una buena oportunidad para emitir buenos deseos. No, esto no es ironía ni burla, ni buscar malas intenciones, como alguien quiso apuntarlo esta semana. Es el deseo genuino de gente que, en medio de sus propias dificultades, todavía cree que si a su líder le va bien, al Paraguay le irá bien.
Los II Juegos Panamericanos Junior han convertido a Paraguay en el epicentro del deporte continental, mostrando destellos de talento que encienden el orgullo nacional. Las sedes deportivas rebosan de entusiasmo, con entradas agotadas y un público que vibra con cada competencia, celebrando lo que alegra el corazón: el talento que despliegan nuestros atletas. Este evento no solo es una vitrina para el deporte, sino también un motor económico que promete dejar una huella significativa. Según Camilo Pérez, presidente del Comité Olímpico Paraguayo, en una reciente entrevista con la 730 AM, los Juegos representan una inversión de aproximadamente US$ 80 millones, con una proyección de ingresos de US$ 300 millones gracias al movimiento hotelero, gastronómico, de servicios y otros.
Las recientes declaraciones de dos parlamentarios colorados, la diputada Rocío Abed y el senador Luis Pettengill, desataron una ola de críticas en Paraguay, dejando al descubierto la desconexión de ciertos legisladores con la realidad de la ciudadanía que dicen representar. “Un país quebrado no sale a gastar en latte y cheesecake”, afirmó Abed. “La carne prémium no es para el pueblo, para ellos hay puchero”, sentenció Pettengill.
