Tuvieron que pasar más de dos décadas. Fueron 26 años de idas y vueltas, borradores interminables y múltiples desencuentros, para llegar -por fin- a la firma del tratado entre la Unión Europea y el Mercosur. Un anhelo largamente acariciado por la política internacional, que ahora hay que trabajar alineando urgencias e intereses para convertirlos en resultados tangibles.
El verano llega con todo, y con él ese fenómeno ya casi automático que se repite año tras año. Apenas sube la temperatura, miles de paraguayos miran el calendario y coordinan actividades laborales/vacaciones/otros, hacen un mantenimiento del auto y enfilan rumbo al este. Un ciclo que se repite: La cita impostergable con el mar que, aunque lejos de nuestras fronteras, nos espera con paciencia y recibe con cariño.
El pasado sábado, desde bien temprano, una seguidilla de noticias sacudió a gran parte del mundo. En una maniobra militar espectacular, fuerzas norteamericanas capturan a Nicolás Maduro -literalmente- en su cama y lo transportan en cuestión de horas hacia los Estados Unidos, a buen resguardo.
Una excelente noticia que recibimos la semana pasada, fue el anuncio oficial de la obtención del segundo grado de inversión para Paraguay. Un reconocimiento así no es un hecho menor, y nos ubica en una liga distinta de las que acostumbramos a jugar. Así que está muy bien celebrarlo, como también es importante entender cómo llegamos allí y qué implica.
Nuevamente, se busca imponer una figura como candidato a la intendencia sin que sepamos muy bien de dónde salió ni por qué merece administrar Asunción. Los nombres empezaron a picar hace poco como probando el ambiente, marionetas manejadas con picardía por el titiritero movimiento oficialista del partido de gobierno. Y uno, como ciudadano asunceno ya se siente cansado… esta película ya la pasaron demasiadas veces.
La semana pasada salió humo blanco de la chimenea oficialista colorada, e inmediatamente anunciaron con bombos y platillos (así se dice, vaya a saber uno por qué) la candidatura de Camilo Pérez para competir en las Municipales de Asunción. Antes, claro, deberá sortear las internas partidarias, para después pulsearse en las generales. El operativo arrancó temprano y con todo el respaldo de la estructura.
Ante la cercanía de las fiestas de fin de año, preocupa mucho al sector gubernamental la sensación de que la gente tiene necesidades. Estas necesidades se manifiestan de diferentes maneras a través del comportamiento y las expresiones populares, y están condicionadas en forma directa a la calidad de vida, donde la alimentación, el transporte y los servicios públicos ocupan los primeros lugares entre las prioridades a ser tenidas en cuenta.
A riesgo de recibir muchas críticas, posiblemente fundadas las más, me permito recordar las palabras de un tío ya fallecido, que mencionó una vez: “Itaipú fue un regalo del gobierno del General Stroessner para el Paraguay. Sirvió para zanjar definitivamente un problema de límites que podía terminar mal para nosotros, pusimos poco y nada (porque Brasil puso diametralmente más) y tuvo que servir no solamente para proveer de energía limpia a nuestro país por décadas, sino también para generar dividendos a ser bien utilizados.”
