El corazón roto bajo el microscopio
El “mal de amores” trasciende la poesía y la música. La ciencia ha demostrado que las rupturas sentimentales provocan cambios reales tanto en el cerebro como en el cuerpo.

Un estudio publicado en Journal of Neurophysiology identificó que, al experimentar un rechazo amoroso, se activan las mismas áreas cerebrales que cuando sentimos dolor físico, particularmente la corteza somatosensorial y la ínsula anterior.
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El sufrimiento por desamor no es solo emocional: tiene bases neurobiológicas comprobables. El cerebro reacciona de forma tangible ante una ruptura, activando circuitos similares al dolor físico.

El síndrome del “corazón roto” incluso puede tener consecuencias médicas. La cardiomiopatía de Takotsubo, descrita por primera vez en Japón, es una condición temporal provocada por un estrés emocional intenso (como una ruptura) que debilita el músculo cardíaco, generando síntomas similares a un infarto.
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A nivel hormonal, las rupturas aumentan el cortisol (hormona del estrés) y disminuyen la dopamina y serotonina, relacionadas con la sensación de bienestar. Este desequilibrio contribuye a la tristeza, la ansiedad e incluso trastornos del sueño.
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Estrategias efectivas para superar el mal de amores

- Procesar el duelo: reconocer el dolor y permitirse sentirlo es el primer paso. Los especialistas recomiendan no reprimir las emociones, ya que el duelo sentimental sigue etapas similares al luto por una pérdida física: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación.
- Apoyo social: conversar con amigos y familia ha demostrado ser un factor protector frente a la depresión. “El aislamiento prolonga el sufrimiento, mientras que compartir ayuda a reestructurar la experiencia”, afirma la terapeuta Carolina Escobar.
- Rutinas saludables: dormir bien, realizar actividad física y mantener una alimentación balanceada ayudan a regular las hormonas del estrés, facilitando una recuperación más rápida.
- Evitar la idealización: es importante observar la relación de manera realista, evitado sobrevalorar al ex-pareja o el pasado compartido.
- Terapias y ayuda profesional: cuando el dolor se prolonga o impide la funcionalidad diaria, buscar orientación psicológica puede marcar la diferencia. Los enfoques cognitivo-conductuales han evidenciado ser útiles en la superación de vínculos amorosos rupturados.
- Nuevos proyectos y actividades: retomar hobbies, iniciar cursos o sumarse a voluntariados favorecen la generación de nuevas redes y el sentido de propósito.
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Repensando el amor desde la ciencia
El mal de amores es una experiencia universal y, aunque dolorosa, también puede convertirse en una oportunidad de crecimiento.
Reconocer su impacto neurobiológico rompe el estigma y normaliza el proceso de sanación. En cada historia de desamor, la ciencia descubre nuevos matices sobre el ser humano y su capacidad de resiliencia.
