Además, en términos reales, la presión sobre los alimentos continúa siendo más intensa que la inflación general: en el 65% de los 161 países analizados, los precios de los alimentos crecieron por encima del nivel general. Este comportamiento evidencia que, pese a una moderación parcial, la inflación alimentaria sigue siendo un desafío central para gran parte de las economías emergentes.
En línea con lo anterior, la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe mostró avances recientes, aunque los desafíos siguen siendo significativos. De acuerdo con el Banco Mundial (BM), en 2024 alrededor de 167 millones de personas o 25,2% de la población, enfrentaron inseguridad alimentaria moderada a grave. Esta cifra es inferior a los 217 millones (33,4%) registrados en 2021, lo que refleja una mejora, aunque todavía insuficiente. En paralelo, la subalimentación descendió del 6,1% en 2020 al 5,1% en 2024 –unos 33,6 millones de personas–, con marcadas diferencias dentro de la región: el Caribe triplicó el promedio regional, mientras que Sudamérica redujo su tasa del 5,5% al 3,8% en el mismo periodo. Las mayores prevalencias se observaron en El Salvador, Guatemala, Haití y Jamaica, mientras que los números absolutos más altos correspondieron a Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú.
La inflación de alimentos continúa como uno de los factores más determinantes para el bienestar de los hogares. El BM señala que el indicador alcanzó un máximo de 13,3% en diciembre de 2022 y se redujo a 6,6% en marzo de 2025. Países como Bolivia (37,8%), Argentina (32,3%), Haití (29,7%) y Brasil (más de 5%) registraron incrementos particularmente elevados en los precios de los alimentos. Para el organismo, un aumento del 10% en esos precios se asocia con un repunte del 3,5% en la inseguridad alimentaria moderada a grave, además de una mayor prevalencia de emaciación infantil.
Además, el Child Nutrition Report, citado por el BM, advierte sobre el crecimiento sostenido de la malnutrición en la región. El sobrepeso infantil afecta hoy al 36% de niños y adolescentes de 5 a 19 años en América Latina y el Caribe, una de las tasas más elevadas del mundo. La variación entre países es amplia: va del 23% en Guatemala al 58% en Chile, reflejo de desigualdades profundas y de la coexistencia de desnutrición y sobrepeso dentro de las mismas comunidades.
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En cuanto a la trayectoria de la inflación alimentaria, el reporte muestra contrastes marcados dentro del grupo de países de “ingreso mediano alto o de ingreso mediano alto”, y Paraguay se ubica entre los casos de mayor estabilidad en comparación con las economías más grandes, tal como se puede observar en la infografía. Mientras Argentina continúa en un proceso de desaceleración profunda –con tasas que pasan de 201,4% interanual en septiembre de 2024 a 27,8% en agosto de 2025–, el país mantiene variaciones moderadas que oscilan entre 4% y 6% desde inicios de 2025. Brasil, por su parte, sostiene un nivel estable cercano al 7%, sin sobresaltos.
México y Colombia se ubican en un rango intermedio, con tasas que giran en torno al 3%-5%. Costa Rica y Ecuador figuran entre los países con menor presión, con variaciones prácticamente nulas o incluso negativas en varios meses. Frente a este escenario, Paraguay destaca por dos aspectos: la normalización tras el dato atípico de septiembre de 2024 (7,5%) y la consistencia de tasas moderadas que se mantienen por debajo de las observadas en Brasil y México, y muy lejos de los niveles extraordinarios de Argentina y Venezuela. El comportamiento y conforme con los datos expuestos refuerza la idea de que el mercado alimentario paraguayo atraviesa un periodo de mayor equilibrio relativo, con variaciones contenidas aun en un contexto regional heterogéneo.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
